El Salvador: Exprimiendo el desarrollo

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El Salvador: Exprimiendo el desarrollo

24 de November de 2014
Manuel Hinds es ex Ministro de Finanzas de El Salvador y co-autor de Money, Markets and Sovereignty (Yale University Press, 2009).

En las últimas dos décadas y media los impuestos han subido mucho más que la producción del país. También, desde 2009, cuando el FMLN entró al gobierno, los ingresos tributarios siguieron aumentando a pesar de que la producción ha ido cada vez creciendo menos. Como parte de este aumento, el impuesto sobre la renta, pagado por empresas y personas con mayor poder adquisitivo, se ha triplicado de 500 a 1.500 millones de dólares desde 2005, un aumento enorme en cualquier país.

El resultado es que el cociente de los ingresos tributarios al PIB ha crecido sustancialmente en las dos últimas décadas. Pasó de 9,5 por ciento en 1991 a 15,4 por ciento en 2013, casi 50 por ciento en un poco más de dos décadas, lo cual es un gran aumento en cualquier parte del mundo.

Este porcentaje se vuelve mucho mayor cuando se compara el crecimiento de los impuestos con el aumento del PIB —que es lo que mide el impacto del aumento de los impuestos en los incentivos a invertir. Este cociente ha ido creciendo, de alrededor de 10 a 15 por ciento en los años noventa a un promedio de más del 30 por ciento de 2009 a 2012, una cifra ya bastante sustancial para un país que quiere fomentar la inversión. Esto se volvió mucho peor en 2013.

En 2013, el gobierno extrajo 313 millones de dólares de la ciudadanía en aumentos de ingresos tributarios. El PIB aumentó sólo 446 millones. Esto indica que el gobierno le extrajo a la ciudadanía el 70 por ciento de lo que la economía creció. Estos, por supuesto, son promedios. Hay mucha gente a la que el gobierno le está quitando más del 100 por ciento del magro aumento de sus ingresos.

Ahora note que esta relación, lo que el gobierno se lleva del crecimiento de la producción, es lo que afecta directamente a la inversión. En 2013, la economía quedó sólo con un treinta por ciento del aumento para poder pagar las inversiones que habían logrado ese crecimiento. Para muchas personas naturales y empresas eso implicó pérdidas. Ese es el cuarto peor incentivo que puede darse a la inversión —el primero siendo las amenazas continuas del gobierno y el FMLN contra el orden institucional del país, el segundo la delincuencia, y el tercero la cada vez más asfixiante burocracia que está deteniendo la actividad económica y empeorando los servicios públicos.

Esto muestra que el gobierno está logrando ahogar a la ciudadanía de la que él mismo vive. Ha logrado extraerle recursos que la ciudadanía podría haber usado para invertir en el país (en casas, en negocios, en edificios, etc.) para que el gobierno mismo se pague sueldos enormes y se compre carros y otros bienes de lujo mientras no hace nada para mejorar la suerte del pueblo.

Cada vez que vea a uno de los oligarcas que viven de sus puestos de gobierno transportándose en sus lujosísimos carros, y cada vez que vea sus expresiones prepotentes, piense que todo eso usted lo paga, y que para pagarlo ellos se llevan el 70 por ciento de los aumentos de ingresos que usted logra con su propio esfuerzo.

En 2014 esta cifra va a cambiar porque, como muestra de este ahogamiento, la recaudación se ha estancado. Pero también el crecimiento lo ha hecho. Es un círculo vicioso. O, como un señor extranjero decía, es un vicio circuloso.

Este artículo fue publicado originalmente en El Diario de Hoy (El Salvador) el 23 de noviembre de 2014.